La disponibilidad de agua es uno de los factores más críticos para la agricultura chilena. En un contexto marcado por sequía y mayor variabilidad climática, conocer con precisión cuánta agua hay en el suelo se ha convertido en una herramienta clave para mejorar el manejo del riego.
Hoy, diversas tecnologías permiten monitorear la humedad del suelo en tiempo real, ayudando a los agricultores a tomar decisiones más precisas y eficientes.
Sensores que miden lo que ocurre bajo tierra
Una de las soluciones más utilizadas son los sensores de humedad de suelo, dispositivos que se instalan en distintos niveles del perfil para medir cuánta agua está disponible para las raíces.
Estos sensores pueden transmitir información a plataformas digitales que permiten visualizar los datos desde un computador o teléfono móvil.
De esta manera, el agricultor puede saber cuándo el cultivo realmente necesita agua y evitar tanto el déficit hídrico como el exceso de riego.
Datos para mejorar el manejo del riego
El monitoreo del suelo permite comprender mejor cómo se mueve el agua en el perfil y cómo responden las plantas a las aplicaciones de riego.
En cultivos frutales como cerezos, paltos o nogales, esta información ayuda a ajustar la frecuencia y duración de los riegos, optimizando el uso del recurso hídrico.
Además, el seguimiento continuo permite detectar pérdidas de agua por percolación o zonas del campo donde el riego no está siendo uniforme.
Agricultura más eficiente
Integrar sensores de suelo con estaciones meteorológicas y plataformas digitales permite avanzar hacia sistemas de riego más inteligentes.
En la agricultura chilena, donde cada temporada el agua se vuelve más escasa, estas tecnologías permiten producir de forma más eficiente y sostenible.
Comprender lo que ocurre bajo el suelo es hoy una de las claves para gestionar mejor el agua en el campo.
Reflexión IAgri
Si hoy podemos medir cuánta agua tiene realmente el suelo, ¿por qué seguir tomando decisiones de riego sin esa información?
