La robótica echa raíces: el nuevo paso de la agricultura de precisión hacia el subsuelo

La agricultura de precisión ha avanzado significativamente en el monitoreo del dosel, el vigor vegetativo y la variabilidad espacial mediante drones, sensores multiespectrales y plataformas satelitales. Sin embargo, durante décadas ha existido una gran limitación: comprender de manera práctica lo que ocurre bajo el suelo.

El desarrollo de RootBot, un sistema de fenotipado radicular creado por la Universidad de Queensland a través de su instituto QAAFI en colaboración con AntRobotics (Alemania), representa un avance decisivo en esa dirección. Este robot autónomo permite medir raíces, propiedades del suelo y características del dosel en una sola pasada, sin intervenir ni alterar el cultivo.

Integrar lo visible con lo invisible

RootBot es una plataforma robótica de gran altura libre (casi 2 metros), equipada con orugas ajustables que le permiten desplazarse entre hileras en cultivos extensivos y hortícolas.

Incorpora:

  • Sensor de inducción electromagnética (EMI) para evaluar actividad radicular y dinámica hídrica del suelo.

  • Sensores hiperespectrales frontales que analizan reflectancia del dosel, estado nutricional y estrés vegetal.

La innovación no radica en cada sensor por separado, sino en su integración en un sistema autónomo capaz de fenotipificar hasta 250 parcelas por hora, generando datos simultáneos de raíces y parte aérea.

Este enfoque resuelve uno de los grandes desafíos del mejoramiento genético y la agronomía moderna: medir el sistema radicular en condiciones reales de campo, sin excavaciones destructivas.

Fenotipado radicular: la mitad olvidada de la planta

Históricamente, la selección varietal y las decisiones agronómicas se han basado principalmente en rasgos visibles: altura, biomasa, rendimiento, sanidad foliar. Sin embargo, la raíz define en gran medida:

  • Eficiencia en uso del agua

  • Capacidad de absorción de nutrientes

  • Tolerancia a sequía

  • Estabilidad del rendimiento

Los ensayos piloto en sorgo y trigo demostraron que la actividad radicular está estrechamente ligada a rasgos productivos, con variabilidad genética significativa entre líneas. Esto abre la puerta a seleccionar genotipos con raíces más profundas, eficientes o adaptadas a distintos perfiles de suelo.

Para el mejoramiento genético, esto significa diseñar cultivos desde el sistema radicular hacia arriba.

Aplicación estratégica en la agricultura chilena

En el contexto chileno, este tipo de tecnología adquiere especial relevancia.

Chile enfrenta:

  • Sequías prolongadas en la zona centro-norte

  • Alta variabilidad hídrica interanual

  • Suelos heterogéneos en profundidad y estructura

  • Necesidad de maximizar eficiencia en riego

En cultivos como trigo en la zona sur, maíz en el Maule o Ñuble, y frutales como cerezos, nogales o avellano europeo, la arquitectura radicular determina la capacidad de explorar horizontes profundos y sostener producción en condiciones de restricción hídrica.

Un sistema inspirado en RootBot podría permitir:

  • Mapear dinámica de agua en el perfil de suelo

  • Ajustar espaciamiento entre hileras según tipo de raíz

  • Definir estrategias de riego más eficientes

  • Seleccionar variedades adaptadas a suelos específicos

  • Optimizar rotaciones en función del comportamiento radicular

Por ejemplo, en suelos profundos del valle central, genotipos con raíces más profundas podrían aprovechar mejor el agua almacenada en invierno. En suelos más someros del secano interior, variedades con arquitectura radicular más lateral podrían ser más eficientes.

De la investigación a la agricultura digital

Aunque actualmente existe un solo prototipo de RootBot, la integración futura de sensores EMI e hiperespectrales en sistemas comerciales de agricultura de precisión es factible.

En Chile, donde ya existe adopción creciente de:

  • Sensores de humedad de suelo

  • Mapas NDVI

  • Monitoreo satelital

  • Plataformas de gestión agrícola

La incorporación de información radicular permitiría pasar de una agricultura de precisión superficial a una agricultura de precisión integral.

El valor para el productor no está en analizar cada detalle fisiológico, sino en comprender las limitaciones productivas de cada potrero: profundidad efectiva de suelo, dinámica hídrica, eficiencia radicular y adaptación varietal.

Una nueva frontera productiva

La agricultura del futuro no solo medirá lo que se ve desde el aire, sino también lo que sostiene el rendimiento bajo tierra.

El desarrollo de plataformas como RootBot demuestra que el fenotipado radicular ya no es “demasiado difícil”, sino una herramienta estratégica para diseñar cultivos más resilientes, eficientes y adaptados al cambio climático.

Para la agricultura chilena, donde la eficiencia hídrica y la estabilidad del rendimiento son prioridades estratégicas, la robótica aplicada al estudio de raíces podría convertirse en una de las próximas grandes revoluciones tecnológicas del sector.

Porque entender el suelo y las raíces ya no es una opción técnica: es una decisión productiva. 🌱

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